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Un punto de vista parcial y sesgado del MundoReal™

El chorizo y el salchichón

Lomo Iberico - Iberico LoinSi pusiéramos una bandeja 10 trozos de lo siguiente: chorizo, jamón, lomo ibérico y salchichón, no apostaría nada a que si 20 personas cogieran cada una un trozo, sobraban 10 trozos de chorizo y 10 trozos de salchichón. Y no me cabe la menor duda de ello.

Me regalaron un par de estos en la caja de navidad y ahí están en un armario hasta que me quede un día sin nada que comer y los destape. Seguro que si en vez de eso hubiera sido un buen trozo de lomo o una pata de jamón, no quedaban ya ni las virutas.

Pero ¿porqué esta marginación? ¿porqué el chorizo y el salchichón son fiambres de segunda? Llevo tiempo dándole vueltas a esta estupidez y no acabo de ver el motivo, más que atribuirlo a una mala prensa. No venden. En realidad, un embutido de estos de buena calidad puede estar realmente bueno, pero nos ponen un trozo de jamón o de lomo y todo son ojos para ellos.

Así que la próxima vez que os encontréis con un surtido de ibéricos, probadlos todos y quizás os lleváis una agradable sorpresa. ¿Qué embutido o fiambre os gusta más? Yo me quedo con el jamón, aunque últimamente solo compro del barato y a veces sabe un poco raro…

Chapucero chapuzas

Alta tecnologíaSegún el diccionario de la Real Academia, en su vigesimosegunda edición, chapucero significa:

“1. adj. Hecho tosca y groseramente.”

Por otro lado, chapuza no tiene necesariamente el mismo significado:

“1. f. Obra o labor de poca importancia.”

Así pues deduzco que de puede hacer una chapuza y no es preciso que este se realice de forma chapucera. Desgraciadamente la realidad nos pone en nuestro sitio y si comparte una raíz común ambos términos, por algo será. Y es que estoy últimamente especialmente sensibilizado estos días con estos temas, y eso que me puedo sentir afortunado porque nada ha sido irreversible ni demasiado grave.

Todo empezó a raíz de comprar un piso, con los tiempos que corren, que dejó mi cuenta corriente tiritando, con lo saneada que la tenía, pero, para algo son los ahorros ¿no? Claro, uno es caprichoso y aunque no íbamos a hacer ninguna reforma, siempre hay detallitos de menor envergadura que valía la pena corregir.

Primero vino el del parquet, laminado en mi caso, y la verdad que un tipo muy majo, detallista y cuidadoso, me hizo sentir que aun había esperanza. La excepción que confirma la regla.

Luego vino el pintor, el primer día ya me había pintado todos los halógenos recién puestos. Supongo que debí haberme esperado, pero soy impaciente. El suelo recién puesto por lo menos lo conservó. Hasta que puso el papel pintado, que me llenó el camino entre la mesa de encolar y la pared (media casa) de cola por el suelo, que fue repartiendo por la casa poco a poco a lo largo de la mañana. Suerte que la cola se va con agua simplemente, pero es mejor no ensuciar que tener que limpiar.

Pero lo mejor fue ver cómo estaba todo antes mientras limpiábamos y acondicionábamos el piso:

  • Silicona por todas las juntas a raudales, deberían prohibir la venta de este material sin una licencia. Pero es que quitándola para ponerla de nuevo salió hasta papel de periódico de las juntas.
  • Pegamento en vez de clavos y tornillos. El pegamento sirve para lo que sirve, pero hay cosas que es mejor atornillarlas porque quizás en un futuro alguien las necesita desmontar o quitar.
  • Varias capas de pintura sin ni siquiera desmontar los interruptores ni las lámparas. Es muy fácil retirar estos elementos o por lo menos ponerles cinta para evitar estos pequeños deslices.
  • Y lo mejor fue que la encimera estaba mal puesta y había un hueco por el que se colaba toda la suciedad que había ido penetrando por los cajones de abajo. Un empastre de cuidado.

En fin, para qué seguir. Lo mejor es que entre los papeles que nos dejó el anterior propietario había una nota que con un teléfono y un texto: “Para pequeñas chapuzas”. Creo que lo anotaré en el móvil como: “No llamar nunca jamás”. ¿Quién fue el mayor chapucero que habéis conocido?

Elegir cola

QueueCuando llegamos a una cola siempre nos creemos los más listos, miramos y miramos el personal que está esperando y seguimos ciertos patrones y criterios aprendidos, heredados o completamente aleatorios para elegir la que creemos firmemente que es la cola más rápida para terminar cuanto antes la espera.

En teoría de colas me enseñaron que la mayoría de las colas que hacemos en el MundoRealTM están mal planificadas dado que el sistema óptimo es tener una sola cola para todas las ventanillas o cajas dado que el tiempo medio de espera se reduce y es más ecuánime para todos.

Pero dado que la realidad es dura, yo tengo mis trucos para elegir cola, que no sirven para nada salvo para luego preguntarme qué he hecho mal y porqué estoy en la cola más lenta haga lo que haga:

  • Cola con menos gente: Este es el criterio obvio. El 99% de la gente usa este criterio para decidir, dado que es muy simple y no hace falta pensar mucho. A pesar se eso, no es peor que el resto.
  • Cola con menos bultos: Este es otro clásico, pero hay que ir con cuidado porque no es lo mismo llevar muchas cosas iguales que llevar muchas cosas distintas. Puedo llevar 400 botes de refresco y me costaría menos tiempo que si llevara un bote de cada variedad. Personalmente creo que es demasiado complicado evaluar la cantidad de elementos distintos, pero no es realmente peor que otros métodos.
  • Cola más joven: No lo vamos a negar, la gente mayor va más despacio en general y tardan más cuando les toca el turno ¿o no? Yo ante dos colas iguales elijo la que tiene componentes más jóvenes, aunque luego siempre hay imprevistos (como que no les funciona la tarjeta).
  • Cola sin niños: En el supermercado es indiferente pero en los aviones, los niños, y si encima llevan carro más, retrasan un montón la cola, parece que les vengan siempre por sorpresa y no saben qué es lo que hay que hacer.
  • Colas conocidas: Siempre viene bien una cara amiga así que si conozco a la persona que está despachando y me cae bien, seguramente me pongo en su cola. Y por supuesto lo contrario, intento evitar a las dependientas de Mercadona que me caen mal porque prefiero salir de buen humor aunque tarde un poco más.

Aun así, aunque estos métodos han sido elaborados con el estudio de años y años de esperas, puedo concluir que por ley de Murphy, no importa la cola que elijas, siempre será la más lenta.

Propósitos de año nuevo: el gimnasio

power lifterHay muchos negocios que funcionan bien en verano, aprovechando el turismo y las vacaciones, otros hacen el agosto, valga la expresión, en navidades, con las compras de regalos y comida. Un caso curioso son los gimnasios: enero es su mes de apogeo, gracias a la energía que da el año nuevo y los buenos propósitos hacen muchos incautos, que aprovechan para iniciar una nueva y saludable vida deportiva.

Ayer cuando fui pude constatar que había casi el doble de gente que en diciembre: las clases abarrotadas, en la sala casi había que hacer cola, el vestuario parecía el metro en hora punta. Pero por suerte (para los que vamos habitualmente, claro) todas las buenas intenciones hechas sin duda bajo el efecto etílico de la nochevieja, duran poco para muchos. En un mes la mitad de los nuevos ya no vuelven, por no decir los que no pasan de la primera semana.

Y es que los propósitos de nuevo año se olvidan rápido: que si ir al gimnasio, que si aprender inglés, que si hacer dieta, que si tal que si cual. No sirve de nada proponerse cosas que realmente no se quieren hacer, porque aunque puede que se empiecen, sin la energía y la voluntad necesarias no se puede seguir adelante mucho tiempo.

Yo, como soy precavido y me frustra con cumplir lo que me he propuesto no he hecho ninguna declaración de intenciones especial para el nuevo año pero, ¿cuál ha sido tu propósito para este 2010? ¿crees que lo vas a cumplir? En caso afirmativo: mucho ánimo.

La hora perruna

walking the dogSi hay algún animal que no está dispuesto a sacrificar su paseo diario, ese es sin duda alguna el perro, un animal de costumbres como pocos hay en el mundo. Cada día, a la hora perruna, que viene a ser entre las ocho y las nueve de la tarde, el animalillo en cuestión se acerca a su dueño con esa carita de bueno que este, si le queda todavía algo de compasión, no tendrá más remedio que dejar cualquier tarea y salir a la calle, haga el tiempo que haga a pasear al paqueño de la casa y que haga sus necesidades en cualquier pipicán (o en otro sitio, que es mucho más probable). Estoy convencido de que si los perros no tuvieran cierto instinto de supervivencia que les empuja a pedir un paseo o la comida más de uno se olvidaría que tiene uno (estoy seguro que le ha pasado eso a algún gato).

Dicen que es bueno para los niños que tengan un perro, para mejorar su sentido de la responsabilidad y todas esas cosas, pero en realidad, al final los que lo tienen que cuidad son los abnegados padres de las criaturas, que se encuentran cada día por la calle durante la hora perruna y se saludan con un discreto “hola”, cuando no lo hacen con un leve movimiento de cabeza como diciendo “ei”. Mientras tanto los niños, que pidieron tener un perro hasta que agotaron la paciencia de sus progenitores y lo consiguieron, están calentitos en casa jugando a la Play.

Y es que tener un perro es muchas veces gratificante pero otras puede resultar muy sacrificado. Y no solo por tener que sacarlo a pasear todos los días sino que presenta otros problemas como por ejemplo qué hacer con él cuando quieres ir de vacaciones (abandonarlo no es una opción): No, no aceptan perros en los aviones ni en la mayoría de hoteles.

Así que si queréis un perro pensadlo antes de comprarlo o adoptarlo.

Lo mejor de 2009

Para terminar el año, nada mejor que hacer un resumen de las mejores entradas publicadas. Las ha habido de todos los colores, dado que este blog no tiene una temática concreta y la verdad que ha habido algunas entradas faltas de inspiración y otras que personalmente me gustan más.

El post más leído ha sido el Análisis del GTA IV, el único que hay sobre videojuegos pero le había dedicado tantas horas al juego que pensé que merecía una entrada. La verdad que es una entrada bastante larga, más o menos como el juego.

Luego El Club del Spa ha tenido bastante éxito. Personalmente es uno de los que más me gustan y me gustaría poder mantener (o mejorar) el nivel pero no siempre se puede tener todo. Los Spas son algo que todo el mundo debería probar, aunque solo sea para quitarse el gusanillo.

Spain is different: Más guarra, un par de entradas para reflexionar sobre lo cerca y a la vez lo lejos que estamos de Europa. Eso me recuerda que ayer pisé una caca de perro. Dicen que da suerte, supongo que para encontrar algo positivo tras acordarme de toda la familia del perro y del dueño.

Las lavadoras veo que son objeto de culto para muchos lectores y la entrada tuvo cierta popularidad. En realidad podría escribir sobre cualquier electrodoméstico de la casa, son aparatos muy entrañables. Veremos más en 2010.

Y veo que os gusta encanta la tele, la verdad que a mi de vez en cuando también, aunque últimamente hay cosas que son simplemente demasiado malas (no digo que no haya buenas, pero hay algunas que no son de recibo). Las entradas sobre los anuncios en Momentos publicitarios y la sesión de Nostalgia TV con Las series viejunas de acción veo que gustaron.

Para terminar, una de mis entradas favoritas, sobretodo porque fue de las primeras y creo que quedó bastante bien describiendo una situación paranormal experimentada por muchos de nosotros: la odisea de Pedir hora en la peluquería (y luego conseguir un corte de pelo).

Y como dijo aquél, hasta aqui puedo leer. ¿Cuál ha sido vuestro post favorito? ¿Y cual el que menos os ha gustado? ¿Qué queréis para el nuevo año?

¡Feliz y bloguero 2010!

Felices fiestas

VINTAGE CHRISTMAS ORNAMENTSComo no, y para seguir con la temática reinante en estas fechas y no desentonar, me he imbuido del espíritu navideño y os voy a desear a todos felices fiestas, navidades, años nuevos y venideros, etcétera.

En realidad, creo que, a pesar de que parece ser muy cool decir que las navidades son unas fiestas que han perdido el norte y se han abocado al consumismo desenfrenado, diría que me gustan las navidades, tienen muchos encantos.

Para los que nos gusta el buen yantar son las fechas ideales. Comida nunca falta, no importa de donde seas, las recetas puede que cambien (en mi caso cocido y sopa cubierta) pero la copiosidad de los ágapes siempre es algo destacable, lo que me pertite comer 2 o 3 días más sobras del día grande. Y ya si eres de los que te gusta el dulce, siempre hay turrones, chocolate, polvorones, mantecados… se me hace la boca agua. Y además nadie te dice que dejes de comer porque vas a engordar. Está asumido.

Para las familias bien avenidas, son unas fechas en las que todos nos juntamos al calor de alguna calefacción, comen, beben, charlan y las sobremesas pueden ser prácticamente eternas. Por lo menos así es en mi caso y, aunque los tengo a todos muy vistos, siempre gusto de juntarme a la mesa con todos, por pocos que sean.

Y qué narices, también nos gusta salir de compras, mezclarnos con la gente y las luces que adornan las calles y patearnos las calles aunque al final no compremos nada interesante. Mucho mejor que estar encerrado en la oficina trabajando.

Y a vosotros ¿os gustan o no las navidades?

¡Felices fiestas!

Momentos publicitarios

Televisión escolarMenudo eufemismo este de los momentos publicitarios, aunque creo que está ya un poco gastado. Los que trabajan y viven de ello lo llaman publicidad, los demás, los afectados por este molesto fenómeno lo llamamos “los anuncios”. Y ciertamente, no son lo más popular de la pequeña pantalla.

Debió ser un 28 de diciembre cuando se hizo una Ley que si no recuerdo mal limitaba la publicidad en TV a 12 minutos por hora más unos minutos más para espacios promocionales, que no son más que más anuncios, pero presentados como un pequeño espacio conducido por algún actor secundario de la serie de moda de la cadena. Pero no deja de ser un anuncio, y encima encubierto, que es peor. Al final en cada pausa nos meten 20 minutos de chorradas que por lo general no interesan a nadie salvo a las cadenas televisivas.

La última moda son las pantallitas esas que ponen en alguna esquina de la pantalla para que no perdamos el hilo, como si nos hicieran un favor. ¿pero esto qué cachondeo es? ¿alguien cree que se puede ver lo más mínimo en ese ridículo recuadro? Desde luego que nos interesa lo que sale en la minipantallita pero queremos verlo y oírlo, no que nos dejen la miel en los labios. Ya se sabe que ojos que no ven…

Pero yo ya no veo publicidad. Me he cansado de perder el tiempo y sobretodo porque mi memoria de pez hace que durante los anuncios mi cerebro de capaz de perder el hilo de la trama, cuando no caigo en un profundo sueño y al despertar no sé si estoy en el capítulo de Lost o el de House o si el telefilm barato de sobremesa ha terminado y ha empezado ya el siguiente (en este caso tampoco me importa mucho). Así que ahora si tengo interés en ver algo, lo guardo en el disco duro (un aparato que recomiendo a todo el mundo) y ya lo veré cuando pueda (sólo hay que ir con cuidado con los spoilers). Y me salto los anuncios a 10x. Pura gozada.

Los parques infantiles

Parque infantilLeyendo artículos como este me pregunto como nuestra generación (y no digamos las anteriores) hemos sobrevivido a nuestra infancia, con lo peligrosos que eran los parques infantiles en aquellos maravillosos años, cuando los niños eran niños.

Recuerdo que en mi colegio había un patio gigantesco lleno de piedrecitas angulosas que se te clavavan en las rodillas y en las palmas de las manos cuando caías y dolía un poco pero nada que no se pasara con unas lagrimillas. Si uno se cae, se hace daño y así son las cosas: correr es divertido pero si te chocas pues duele bastante.

Teníamos también una bola gigante con unas barras donde te cogías mientras otros daban vueltas y vueltas a la bola y la fuerza centrífuga te hacía ponerte casi en horizontal y como te soltases te metías una leche de cuidado. Si no sabías torear mejor era no meterse. Quizás caías una vez pero a la próxima sabías donde estaba el límite. Seguramente este columpio ya no esté en el patio.

También había una montaña, aparentemente de tierra pero en realidad eran escombros de la construcción del edificio. De vez en cuando escarbando aparecía un trozo de cristal, un hierro punzante y oxidado o algo por el estilo. Finalmente la quitaron pero creo que nunca pasó nada grave en todo el tiempo que estuve.

Ahora los parquecitos infantiles ya no son lo que eran, como los niños. No hay ángulos, ni bordes, ni astillas, todo está planificado, dispuesto y arreglado para minimizar cualquier tipo de daño, no sea que les pase algo a los niños y los padres denuncien al ayuntamiento por daños. Y lo peor de todo es que el suelo es blando, no dejará de sorprenderme. Ya ni siquiera hay tierra fina o arena sino un material absurdo y blando no sea que se hagan pupa. Eso no puede ser sano.

Nota: no, no tengo hijos y quizás cuando los tenga cambie de opinión. Si es que te cambian la vida.

Las series viejunas de acción

NUP_101761_0016Últimamente estoy viendo algunas series de estas que están tan de moda, como Lost o Heroes y la verdad que algunas son muy buenas pero a veces echo de menos las series de toda la vida.

Ahora todos los capítulos se continúan, con una trama cuanto más compleja mejor. Tienes que estar continuamente pendiente de lo que ocurre y no te pierdas un detalle porque entonces ya es un completo galimatías. Y te pierdes, y crees que te encuentras, y te revuelves, te sientes estúpido y la historia no parece tener un final sino todo lo contrario.

Pero antes no era así. Las series viejunas de acción eran predecibles, simplonas y se repetían hasta la saciedad, pero cumplían su cometido: entretener. El Equipo A, El Coche Fantástico, MacGyver, incluso Walker siguen ese patrón: uno o varios personajes del lado del bien son seriamente amenazado por una serie de gentuza del lado del mal (mafiosos, matones, gamberros…), que incluso puede que estén a las órdenes de algún tipo de archienemigo de los protagonistas.

En ese momento, los del lado del bien se cruzan con nuestros héroes, casualmente o a través de algún contacto común y finalmente urden un plan ingenioso para capturarlos. Por lo general todo pasa por preparar una trampa con un poco de astucia y mucha maña para hacer saltar por los aires a los enemigos. Eso si, sin muertos. Simplemente los malignos cejan en su empeño y desparecen del mapa hasta el próximo capítulo.

Y así se sucedían los episodios sin una trama complicada que seguir. Sencillo y llano. Te podías perder todos los que quisieras que nunca te ibas a perder. Qué gozada.