El otro día leyendo las nuevas normas de circulación se me ocurrió una brillante idea: volver del trabajo respetando los límites de velocidad. Así dicho parece que sea mi persona una especie de kamikaze que se quiere reformar, pero nada más lejos de la realidad, soy como saben una persona de bien que cumple la ley a rajatabla, cuando puede, claro.
El trayecto es sencillo. Primero un tamo poligonero, con un tráfico del copón donde exceder los límites no es una opción, aunque he visto a gente ir en contra dirección por encima de la acera para poder escapar en hora punta. Primera estapa superada.
Luego viene la autovía, límite de 120km/h. Esta etapa fue realmente sencilla y sobretodo teniendo en cuenta un tráfico algo denso. Nada de carril izquierdo, derecho y central cuando tocaba facilitar las incorporaciones (esto me lo enseñaron en la autoescuela). Segunda etapa superada.
Pero empezaron los problemas. De repente, en unos 200m hay un cartel de 100 y luego otro de 80, lo que para ser legales obliga a apretar el freno ya que no basta con soltar el pedal, causando el pánico entre mis perseguidores y unas cuantas luces de emergencia por detrás. Para colmo, pasamos de 3 a 2 carriles y veía como la gente se pegaba por pasarme por la izquierda en cuanto quedaba libre. Y me miraban a ver si era un viejecillo para decir: “¡Si es que no tendrían que renovar el carnet a algunos!”. Un poco más adelante, se incorporan 2 carriles más de otra autovía y ahí si que estaba la cosa mal: venían vehículos rápido por babor y por estribor. Como pude me pasé a la derecha, pero la cosa estuvo algo tensa.
Finalmente llegamos a la gran ciudad: límite 50. Pero en las grandes avenidas de entrada, 50 parecen poca cosa y dí fe cuando un taxista casi me embiste por detrás pero me esquivó y luego pitó, supongo que para darme la enhorabuena por ser un ciudadano ejemplar. Fue el único pero otros lo pensaron; creo que ni los coches de prácticas de autoescuela iban tan despacio. Este fue sin duda el peor tramo.
Luego llegaron las calles céntricas, los atascos, las obras y los semáforos, lo que facilitaba no superar los 50km/h. Esta última etapa fue bastante relajada y llegué sano y salvo a casita, aunque algo tenso tras la experiencia.
Conclusión: Como dice el dicho, “en el término medio está la virtud”, así que mejor respetar la velocidad media de los demás que dárselas de listo yendo a toda velocidad o parecer idiota convirtiéndose en un obstáculo móvil. Personalmente prefiero que las cosas vengan de cara y no estar continuamente sufriendo por si alguien me empotra por detrás, por lo que voy a seguir a mi ritmo y si algún día me para el municipal o la guardia civil, esperar que la multa no sea muy importante. La salud es lo primero.
El proximo dia prueba a 50 por el bulevar norte, que ahi si que disfrutas…
Señales estáticas desfasadas, que da igual que llueva, granice o sea un dia soleado y no haya tráfico… vivimos en el pleistoceno, unamos la costumbre española de hacer leyes “incumplibles” que todo el mundo se salta a la torera para poder sancionar “cuando nos apetezca” y voila…nuestra DGT!
El bulevar debería ser a 70 como la M-30, seamos serios que esto parece un pueblo.
Por otro lado, el problema fundamental es la falta de conocimiento del personal. Sin tráfico en un dia soleado por autopista se puede ir a 140, pero si intentas hacer eso en la A-6 un dia de lluvia, deberían retirarte el carné.