Los atascos podríamos decir que son un epic fail de las vías de comunicación terrestre, lo mismo que cuando se colapsa una web por un efecto Menéame (o Slashdot, que aun es peor). Pero este tipo de atascos, los que se producen en fechas señaladas porque aprovechamos los días de vacaciones para hacer un éxodo masivo, en realidad, no tienen nada de sorprendente.
Los atascos misteriosos son esos que se forman de la nada. Circulas por una carretera, todo parece normal y de repente, todos los vehículos empiezan a frenar y de repente uno se encuentra parado, rodeado de coches por delante y por detrás y avanzando levemente de vez en cuando. De repente, al cabo de unos minutos (u horas con un poco de mala suerte) todo parece despejarse, se reanuda la marcha y nos encontramos de nuevo circulando en los límites de la legalidad. Después llegas a casa, a ver si dicen algo del tema en las noticias, pero como si nada hubiera pasado.
Los otros atascos misteriosos son los que se forman de vez en cuando sin motivo aparenten en el mismo lugar en que todos los demás días, el tráfico es perfectamente normal y fluido. Una mañana, vas a trabajar y encuentras un atasco de tres pares de narices. ¿Cómo puede ser si todos los días vamos los mismos a la misma hora? Pues ahí está el misterio.
En fin, quizás todo se debe al batir de las alas de una mariposa en la India.