Las lavadoras son algo que me fascina.
Por un lado el aparato en sí mismo. Es pesada, muy pesada, como si estuviera llena de plomo (en realidad en muchos casos es cemento), total para que no se mueva ni autolesione al centrifugar, por lo que concluyo que es un electrodoméstico con un trastorno de conducta. También tiene una ventana para ver su interior ¿pero porqué? Mi lavavajillas no tiene, mi nevera tampoco. Quizá es que necesita exhibir su interior. No es menos extraño el hecho de que da vueltas y vueltas sin parar, a veces despacio, casi perezosamente y otras a una velocidad endiablada como si se hubiese metido un buen viaje. Así que los trastornos de conducta y el exhibicionismo habría que añadir además adicción a los estupefacientes. No es el mejor ejemplo para los niños, así que mantenedlos alejados.
Por otro lado me cuesta imaginar la vida sin estos electrodomésticos. Se dice que la ropa se lavaba mojándola (el agua es un elemento común) y restregándola una y otra vez en una tabla hasta que las manchas se cansaban de estar ahí (esto más o menos se mantiene igual tambíen) o quien lavaba cejaba en su empeño y dejaba las cosas como estaban (ahora si esto ocurre, se vuelve a lavar).
Esto debía ser realmente tedioso y si ya me da pereza meter la ropa en el agujero y luego tenderla con el frío que hace fuera en invierno, no quiero ni imaginar si tuviera que pasar horas frotando y frotando para quitar cuatro manchitas. Y por si eso fuera poco, no siempre se hacía la tarea en casa sino en el fregadero (porque no había agua corriente). Bueno, para pasar un domingo por la tarde no está mal pero una tarde invernal después de trabajar lo último que podría apetecerme es ir a un fregadero a lavar la ropa a la intemperie y con agua fría como un témpano.
Así que aunque la lavadora sea algo diabólico, creo que perdono y absuelvo todos sus pecados.
No sé si será diabólico, pero a veces me atemoriza un poco lo que puede hacer cuando centrifuga. Sin lugar a dudas, un electrodoméstico al que tengo especial respeto y cariño.
Bonita y divertida entrada sobre las lavadoras, pero también es verdad que antiguamente no eran tan limpios como nosotros. Menos mal que ha desaparecido la costumbre de colgar la ropa fuera para que todo el mundo viera lo que lavabas y la ropa interior que usabas.
Felicidades por el toque de humor!!!!
¡Gracias por los comentarios!
Lo de colgar la ropa fuera es una pena, porque daba un toque de color que ahora solamente se puede disfrutar en barrios marginales.
@Fabian Como todo, ahora las hacen hasta silenciosas y que casi no vibran. Malditos ingenieros.
Nunca entendí lo de tener sexo encima de la lavadora….cuando centrifuga….
pues eso..
no lo entiendo.
Debe ser incomodísimo!!