Historia lamentablemente basada en hechos reales
Siguiendo la primera parte de este monográfico sobre las lamentables malas costumbres higiénicas de los españoles, esta segunda parte se remonta a este mismo verano, cuando pude disfrutar de unos días en la verde Escocia.
Uno puede pensar que está verde porque llueve mucho, lo que supongo que ayuda, pero que los descampados no estén llenos de escombros e inmundicia quizás también ayuda. Y es que esta gente, aunque robusta, algo basta y poco romanizada es bastante limpia y no acostumbra a llenar sus calles de mierda por no buscar una papelera.
Estábamos en una preciosa ruta por los Highlands, habíamos atravesado Glen Coe y aún estaba medio embelesado por los preciosos paisajes que acababa de presenciar, paramos en una especie de área de servicio en Fort William.
En la entrada del self service había dos preciosas papeleras, una a cada lado, pero un chaval de unos 15 años pareció no verlas y tiró un papel al suelo de alguna gorrinada que estaba comiendo. En ese momento, como por arte de magia apareció un lugareño (lo descubrí porque iba con kilt) de 1,90m y unos 120kg se aproximó corriendo al papel, lo recogió y le propinó una bonita bronca, de esas que uno se queda acojonado, al chaval en cuestión, devolviéndole amablemente su papelillo.
La madre que iba delante se quedó igualmente sorprendida ante la aparición y luego le dijo al chaval, que se había quedado quieto con cara de atontado (con más cara de atontado, mejor dicho) algo así como:
¿Eso es tuyo?
A eso le llamo yo cinismo.
En resumen, un precioso ejemplo de la cultura de la limpieza. Mientras aquí parece gustarnos la basura a montones parece que en Escocia hay unos monstruos vestidos con traje regional que se encargan de mantenerlo todo limpio. A ver si pensábais que lo hacían por gusto.
Aqui en vez de un gorila ecologista con kilt, hubiese aparecido un transeunte que hubiese aprovechado el papelito para que su perrito de aguas “cucú” hubiese hecho “popó” sobre el mismísimo papel…
Y es que mira que son rudos estos escoceses, con lo finolis que ensuciamos aqui nuestras calles…
Si es lo que digo, están por romaninzar.