Aún recuerdo el día en que nos trasladamos de oficinas. Un edificio nuevo, limpio, con puertas de cristal y suelo de parquet, mucha luz. Tenía sus peculiaridades pero en general era una mejora respecto a las oficinas donde estábamos antes…. pero en los aseos nos esperaba una sorpresa: eran unisex.
Y es que la gente ha visto muchas series americanas, a la mente me viene Ally McBeal, pero hay muchas más, donde sitúan muchas escenas en este tipo de servicios, que la verdad dan mucho juego a los guionistas, pero en la vida real, por lo menos en los casos que conozco tienen un gran defecto: no funcionan.
Los primeros días ya empezaron a notarse las quejas, sobretodo de las pocas chicas que trabajaban en el edificio de que si estaban sucios, que si eramos unos guarros, que si esto no podía seguir así y un sinfín de quejas más. A la semana se hicieron unos carteles en papel en la puerta de uno de los servicios que ponía “chicas”, una conquista en toda regla. Con el tiempo, este cartel se oficializó y ahora hay uno acorde con la cartelería del edificio y dice “Mujeres / Minusválidos”, no sé en qué estaría pensando el que puso el rótulo.
Y es que a hombres y a mujeres no nos gusta en absoluto compartir la suciedad. En este caso los chicos tenemos las de ganar por motivos obvios y nuestros baños no es que estén precisamente en perfectas condiciones, pero a veces al pasar por delante del baño de las chicas no lo he visto tampoco como los chorros del oro, pero es suciedad de mujeres para mujeres.
Así que si eres arquitecto o interiorista, piénsatelo antes de hacer un baño unisex porque vas a necesitar un plan B para cuando todo el mundo empiece a quejarse. Aunque hayas pensado que es una gran idea que has visto en todas las pelis y era supercool, la realidad es dura.
¿Conoces algún servicio unisex que funcione? (No valen los de tu casa)