De urgencias

UrgenciasNo soy una persona “de ponerse mala” pero la verdad es que la sensación de estar enfermo es algo que me pone enfermo, valga la redundancia. El otro día, un sábado espectacular que amaneció, mi cuerpo decidió levantarse con 30 y muchos de fiebre, así por las buenas. Ni dolor, ni congestión, ni nada: solamente fiebre.

Pero yo, que tengo una relación más bien de odio que de amor con los médicos, decidí que eso no era normal, definitivamente tener fiebre me iba a joder el fin de semana y como quién se dirije a nuestro señor a rogarle en sus últimos días, acudí a las urgencias del ambulatorio que hay a unos 30 metros de mi casa.

La espera fue larga y aunque estuve poco en la sala de espera (maniobra hábil por mi parte dado que allí estaban todos malos y me podían haber contagiado algo), constaté que la fauna era bastante peculiar.

Por un lado, como no, había muchas viejas, de las que como no tienen otra cosa que hacer, se pasan por las urgencias a cotillear, charlar con el médico de turno y de paso colapsar un poco los servicios de urgencias.

Algunos abueletes tambien había, pero realmente parecían más enfermos que las viejas cotillas. Aun así, no me quedaron claras sus intenciones, igual también estaban de relleno. Parecían mantener conversaciones muy alegres con sus coetáneos. El mejor era un hombre que no paraba de decir que estaba sordo y su nombre por si le llamaban. Lo repetiría como 50 veces en una hora, y aun así se me ha olvidado.

Dado el colapso, aparece entonces el personaje que se queja de todo. Y este en concreto era un crack, que si Franco debería volver, que si no había derecho a esto, que la sanidad es una mierda. En fin, creo que nos hacemos todos una imagen del susodicho.

Para replicar al personaje o simplemente apostillar cualquier comentario sin venir al caso estaba también el enterao de turno. Y el tío iba con chanclas como si viniera de la playa y al bajar del autobús decidiera pasar por la consulta, pero no podía faltar en esta especie de sainete algo macabro.

Como no, las otras estrellas de la mañana eran los niños. Tienen la mala costumbre de ponerse malos por cualquier tontería, y por ende, sus padres preocupados los llevan a ver al doctor. Pero claro, los niños no pueden ir solos así que como hacía buena mañana se venía toda la familia, abuelos incluidos. Estaba la sala de espera muy animada.

Finalmente había unos cuantos enfermos. Un chaval que estaba blanco como la pared (parecía de resaca, pero no creo que por eso vaya uno al médico) y alguno más que no recuerdo. Puede que fuera el único con pinta de enfermo.

Y ya. Si no fuera porque me daba un poco de yuyu permanecer mucho tiempo allí dentro, cuánto más lejos mejor, podría haberme concentrado más en montarme una historia con todos ellos, pero la verdad con la fiebre no tuve muchas ganas.

Ah, por cierto, que me dio Paracetamol y a casa. Yo me lo tomé y me fui de despedida, que un primo no se casa todos los días. Algún día me pasará factura.

5 Responses to De urgencias

  1. Q says:

    Salut!

    Treinta y muchos = 33 o 34? Eso si que seria preocupante de verdad.

  2. climens says:

    Más bien 38-39. ¿Cómo se debe sentir una persona con 33º? ¿Serán los efectos contrarios? Porque en ese caso debe molar.

  3. Meritxell says:

    Jajaja…real como la vida misma, lo de los abuelos@s.
    Aunque si pensamos de manera lógica, a más edad, mayor degeneración celular o como se diría coloquialmente “más achaques”…..
    pero en el fondo estoy contigo, la mayoria van a pasar el rato y a cotillear lo que les dé tiempo.

    Porque la soledad es muy mala cuando no se desea y claro, si no te gusta tu vida, pues vamos a ver que ocurre con la del vecino..

    Lo verdaderamente triste, es que colapsan urgencias con tonterias y claro, luego se creen con todo el derecho a criticar…..yo no digo que todo funciones como un reloj en la sanidad pública, pero vamos!! hay un deber ético por parte del ciudadano que no se cumple….

    Jo, creo que mi estoy emocionando con el tema y es que me sale la vena periodística y reivindicatíva y no pararía…..en fin, sólo decir que yo soy de esas personas que tienen una mala salud de hierro.
    He visitado centros públicos y privados y siempre digo que la diferencia estriba en el tiempo y el trato recibido.
    Lo público es lento y te tratan como a un número,
    lo privado es rápido y un trato más cercano, pero ya se sabe que..”pagant St. Pere canta”

    Felicidades por el artículo !

  4. Meritxell says:

    Uff! acabo de ponerme al día con tus artículos, y la verdad, el de las palomas…..con esa descripción alimenticia tan detallada…….uf! es de vómito..

    Ciao

  5. climens says:

    @Meritxell Ya veo ya, menuda maratón.

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