No soy muy de “ir a misa” pero obviamente hay ocasiones en que uno tiene que hacerlo, como en los funerales, bodas, bautizos y otro tipo de actos sociales ancestralmente ligados a la Iglesia.
Últimamente vengo constatando que las misas necesitan una nueva figura que complemente al cura, bien podría ejercerla un monaguillo, que ya casi no se ven o alguno de los profesionales de la televisión que últimamente con esto de la crisis andan de capa caída: El Regidor.
Hace años todo el mundo conocía al dedillo los ritos católicos: las canciones, los rezos, decir “amén” cuando toda, cuando levantarse, cuando sentarse, cómo darse la paz… pero esta cultura se ha ido perdiendo para bien o para mal y hoy en día, se hace imprescindible una persona que coordine un poco a los asistentes a la misa para recobrar el esplendor pasado.
Así pues, señores responsables de lo divino, plantéense modernizar un poco los ritos, adecuarlos al siglo XXI y generar un poco de empleo: un buen regidor puede convertir un aburrido discurso en toda una experiencia religiosa.
A mi me parece que la Iglesia entera necesita una reforma integral. Yo soy creyente pero no creo en la Iglesia como tal.
“Es mi deber y obligación darte gracias Señor…” => Esta frase me parece de la era de la esclavitud.
El otro día el cura de Chiva en un entierro dice que la hermana muerte ha venido a visitarnos. Me pareció totalmente fuera de lugar.
Siempre dicen eso de renovarse o morir… pero van por el camino de morir, tiempo al tiempo.