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Un punto de vista parcial y sesgado del MundoReal™

IKEA

IKEAYa tardaba en escribir sobre este apasionante tema. Cada fin de semana miles de valencianos nos desplazamos hacia nuestro IKEA más cercano para poder adquirir esos productos que aquí se nos tienen vetados, recorriendo como mínimo los 250km que separan la capital del Túria de Murcia, cuando no vamos a Madrid o a Zaragoza. Este peregrinaje no es casual: IKEA engancha.

Recuerdo la primera vez que fui a uno de estos centros, fue en Hannover cuando estuve de Erasmus por allí (esto es otra historia que contaré en otro momento). Mis compañeros de piso querían comprar unos detalles para completar sus habitaciones mientras yo me conformaba con una cama medio rota de segunda mano. No recuerdo qué pero estoy seguro de que algo me compré, como cada una de las otras veces que he ido a un IKEA.

Ahora cuando voy a casa de los amigos, no es raro preguntar: “Oye ¿Eso es un Bjursta o un Lack?” o “¿Cómo has dormido en tu Sultan nueva? ¿Mejor de látex?” (que por cierto ahora ya tienen medidas españolas) o bien “Me he comprado una Galant y estoy encantado y además muy bien de precio”… Y luego cuando vuelves a tu casa te comenta tu novia (o le comentas a tu novio): “¿Has visto la caja Kajsa (obviamente) que tenían tan mona? Cuando vayamos a IKEA la compramos”.

Y es que si algo se hace en IKEA es comprar, comprar y comprar. Y luego llegas a caja y te quedas flipando con el montante porque al principio todo parece barato hasta que sumas. Pero claro, es que al final has comprado media tienda.

A mi en realidad lo que más me gusta de IKEA son las Kakor Chokladflarn. Ni el chorizo de reno, ni el sucedáneo de caviar, ni el arenque ahumado, ni las famosas albóndigas: estas galletas son lo mejor del centro comercial y a un precio muy asequible. Pero claro, para comerlas ¿querremos una mesa y unas sillas no? Ahí está el secreto de los suecos.

En fin, si nunca habéis ido a IKEA, no dejéis pasar la oportunidad de visitarlo cuando vayáis a alguna ciudad que lo tenga (no, en Valencia no hay) y si ya lo tenéis en la vuestra, sentíos afortunados, los dioses escandinavos están de vuestro lado.

Y ya sé que IKEA tiene muchos detractores y la verdad que si te gusta ser original, mejor no vayas, pero soy vago y no me gusta pensar en exceso ni recorrer cientos de tiendas buscando el detalle perfecto, que además seguro que es caro. ¿A tí te gusta IKEA?

Lo mejor de 2009

Para terminar el año, nada mejor que hacer un resumen de las mejores entradas publicadas. Las ha habido de todos los colores, dado que este blog no tiene una temática concreta y la verdad que ha habido algunas entradas faltas de inspiración y otras que personalmente me gustan más.

El post más leído ha sido el Análisis del GTA IV, el único que hay sobre videojuegos pero le había dedicado tantas horas al juego que pensé que merecía una entrada. La verdad que es una entrada bastante larga, más o menos como el juego.

Luego El Club del Spa ha tenido bastante éxito. Personalmente es uno de los que más me gustan y me gustaría poder mantener (o mejorar) el nivel pero no siempre se puede tener todo. Los Spas son algo que todo el mundo debería probar, aunque solo sea para quitarse el gusanillo.

Spain is different: Más guarra, un par de entradas para reflexionar sobre lo cerca y a la vez lo lejos que estamos de Europa. Eso me recuerda que ayer pisé una caca de perro. Dicen que da suerte, supongo que para encontrar algo positivo tras acordarme de toda la familia del perro y del dueño.

Las lavadoras veo que son objeto de culto para muchos lectores y la entrada tuvo cierta popularidad. En realidad podría escribir sobre cualquier electrodoméstico de la casa, son aparatos muy entrañables. Veremos más en 2010.

Y veo que os gusta encanta la tele, la verdad que a mi de vez en cuando también, aunque últimamente hay cosas que son simplemente demasiado malas (no digo que no haya buenas, pero hay algunas que no son de recibo). Las entradas sobre los anuncios en Momentos publicitarios y la sesión de Nostalgia TV con Las series viejunas de acción veo que gustaron.

Para terminar, una de mis entradas favoritas, sobretodo porque fue de las primeras y creo que quedó bastante bien describiendo una situación paranormal experimentada por muchos de nosotros: la odisea de Pedir hora en la peluquería (y luego conseguir un corte de pelo).

Y como dijo aquél, hasta aqui puedo leer. ¿Cuál ha sido vuestro post favorito? ¿Y cual el que menos os ha gustado? ¿Qué queréis para el nuevo año?

¡Feliz y bloguero 2010!

Momentos publicitarios

Televisión escolarMenudo eufemismo este de los momentos publicitarios, aunque creo que está ya un poco gastado. Los que trabajan y viven de ello lo llaman publicidad, los demás, los afectados por este molesto fenómeno lo llamamos “los anuncios”. Y ciertamente, no son lo más popular de la pequeña pantalla.

Debió ser un 28 de diciembre cuando se hizo una Ley que si no recuerdo mal limitaba la publicidad en TV a 12 minutos por hora más unos minutos más para espacios promocionales, que no son más que más anuncios, pero presentados como un pequeño espacio conducido por algún actor secundario de la serie de moda de la cadena. Pero no deja de ser un anuncio, y encima encubierto, que es peor. Al final en cada pausa nos meten 20 minutos de chorradas que por lo general no interesan a nadie salvo a las cadenas televisivas.

La última moda son las pantallitas esas que ponen en alguna esquina de la pantalla para que no perdamos el hilo, como si nos hicieran un favor. ¿pero esto qué cachondeo es? ¿alguien cree que se puede ver lo más mínimo en ese ridículo recuadro? Desde luego que nos interesa lo que sale en la minipantallita pero queremos verlo y oírlo, no que nos dejen la miel en los labios. Ya se sabe que ojos que no ven…

Pero yo ya no veo publicidad. Me he cansado de perder el tiempo y sobretodo porque mi memoria de pez hace que durante los anuncios mi cerebro de capaz de perder el hilo de la trama, cuando no caigo en un profundo sueño y al despertar no sé si estoy en el capítulo de Lost o el de House o si el telefilm barato de sobremesa ha terminado y ha empezado ya el siguiente (en este caso tampoco me importa mucho). Así que ahora si tengo interés en ver algo, lo guardo en el disco duro (un aparato que recomiendo a todo el mundo) y ya lo veré cuando pueda (sólo hay que ir con cuidado con los spoilers). Y me salto los anuncios a 10x. Pura gozada.

Las series viejunas de acción

NUP_101761_0016Últimamente estoy viendo algunas series de estas que están tan de moda, como Lost o Heroes y la verdad que algunas son muy buenas pero a veces echo de menos las series de toda la vida.

Ahora todos los capítulos se continúan, con una trama cuanto más compleja mejor. Tienes que estar continuamente pendiente de lo que ocurre y no te pierdas un detalle porque entonces ya es un completo galimatías. Y te pierdes, y crees que te encuentras, y te revuelves, te sientes estúpido y la historia no parece tener un final sino todo lo contrario.

Pero antes no era así. Las series viejunas de acción eran predecibles, simplonas y se repetían hasta la saciedad, pero cumplían su cometido: entretener. El Equipo A, El Coche Fantástico, MacGyver, incluso Walker siguen ese patrón: uno o varios personajes del lado del bien son seriamente amenazado por una serie de gentuza del lado del mal (mafiosos, matones, gamberros…), que incluso puede que estén a las órdenes de algún tipo de archienemigo de los protagonistas.

En ese momento, los del lado del bien se cruzan con nuestros héroes, casualmente o a través de algún contacto común y finalmente urden un plan ingenioso para capturarlos. Por lo general todo pasa por preparar una trampa con un poco de astucia y mucha maña para hacer saltar por los aires a los enemigos. Eso si, sin muertos. Simplemente los malignos cejan en su empeño y desparecen del mapa hasta el próximo capítulo.

Y así se sucedían los episodios sin una trama complicada que seguir. Sencillo y llano. Te podías perder todos los que quisieras que nunca te ibas a perder. Qué gozada.

El Club del Spa

Spa Resort Hawaiians スパリゾートハワイアンズEl otro día estuve en un spa. Había ido otras veces pero había sido en lugares más pintorescos tipo Caldea pero esta vez fue a uno de esos spas urbanos que están tan de moda en España, dan té gratis y son muy cool.

Como en un spa no hay mucho que hacer, estuve meditando sobre el asunto. Repentinamente me vino a la cabeza El Club de la Lucha. En aquel peliculón, del que no voy a desvelar el final porque no soy tan mala persona, digamos que se entretenían dándose mamporros y unas tollinas de cuidado. Pero al final todos eran amigos.

El spa es un poco lo mismo pero más light y políticamente correcto. Te metes en una bañera grande de agua caliente y tienes varias opciones. Por ejemplo los chorros a presión. Supuestamente de masajean la espalda y el cuello pero la verdad que después de 30 segundos ya no podía aguantar más, pensé que me iban a perforar la piel como las máquinas esas que usan para cortar chapa con agua a presión. También están las camas de hidromasaje, cuya sensación es parecida a ir con un 4×4 a toda velocidad por una pista bacheada. Lo he probado y no hay diferencia.

Luego están las saunas: Finlandesa y Hamman son las típicas. La primera es la que te metes en una habitación toda de madera a punto de arder y pasas calor durante unos minutos, solamente interrumpidos por un chapuzón en una piscina de agua fría. A mi esa parte me gusta mucho, quizás lo mejor del spa. La Hamman es parecida a la nórdica, pero solamente por el calor abrasador. La madera la cambian por mármol y ponen vapor de Vick’s VapoRub y a veces una manguera o una ducha de agua fría. Yo prefiero la piscina que la ducha.

Y finalmente había duchas de distintos tipos. La vaporizadora que llenaba el aire de pequeñas gotas de agua que impedían respirar y ver, lo que inutilizaba gran parte de mis sentidos. Otra ducha era la bitérmica, que igual tira agua fría como caliente, igual a la de mi casa. Finalmente otra aromática, que no sé muy bien como hacen para darle un olorcito a no se sabe muy bien qué.

Así que ¿qué de todo esto es relajante? Pues en mi opinión solamente el baño caliente. Todo lo demás solo sirve para dejarte el cuerpo torturado y cansado, como en El Club de la Lucha.

Las lavadoras

What's wrong with this washing machine ?Las lavadoras son algo que me fascina.

Por un lado el aparato en sí mismo. Es pesada, muy pesada, como si estuviera llena de plomo (en realidad en muchos casos es cemento), total para que no se mueva ni autolesione al centrifugar, por lo que concluyo que es un electrodoméstico con un trastorno de conducta. También tiene una ventana para ver su interior ¿pero porqué? Mi lavavajillas no tiene, mi nevera tampoco. Quizá es que necesita exhibir su interior. No es menos extraño el hecho de que da vueltas y vueltas sin parar, a veces despacio, casi perezosamente y otras a una velocidad endiablada como si se hubiese metido un buen viaje. Así que los trastornos de conducta y el exhibicionismo habría que añadir además adicción a los estupefacientes. No es el mejor ejemplo para los niños, así que mantenedlos alejados.

Por otro lado me cuesta imaginar la vida sin estos electrodomésticos. Se dice que la ropa se lavaba mojándola (el agua es un elemento común) y restregándola una y otra vez en una tabla hasta que las manchas se cansaban de estar ahí (esto más o menos se mantiene igual tambíen) o quien lavaba cejaba en su empeño y dejaba las cosas como estaban (ahora si esto ocurre, se vuelve a lavar).

Esto debía ser realmente tedioso y si ya me da pereza meter la ropa en el agujero y luego tenderla con el frío que hace fuera en invierno, no quiero ni imaginar si tuviera que pasar horas frotando y frotando para quitar cuatro manchitas. Y por si eso fuera poco, no siempre se hacía la tarea en casa sino en el fregadero (porque no había agua corriente). Bueno, para pasar un domingo por la tarde no está mal pero una tarde invernal después de trabajar lo último que podría apetecerme es ir a un fregadero a lavar la ropa a la intemperie y con agua fría como un témpano.

Así que aunque la lavadora sea algo diabólico, creo que perdono y absuelvo todos sus pecados.

Spain is different: Más guarra (Parte 2)

Historia lamentablemente basada en hechos reales

Siguiendo la primera parte de este monográfico sobre las lamentables malas costumbres higiénicas de los españoles, esta segunda parte se remonta a este mismo verano, cuando pude disfrutar de unos días en la verde Escocia.

Uno puede pensar que está verde porque llueve mucho, lo que supongo que ayuda, pero que los descampados no estén llenos de escombros e inmundicia quizás también ayuda. Y es que esta gente, aunque robusta, algo basta y poco romanizada es bastante limpia y no acostumbra a llenar sus calles de mierda por no buscar una papelera.

Estábamos en una preciosa ruta por los Highlands, habíamos atravesado Glen Coe y aún estaba medio embelesado por los preciosos paisajes que acababa de presenciar, paramos en una especie de área de servicio en Fort William.

En la entrada del self service había dos preciosas papeleras, una a cada lado, pero un chaval de unos 15 años pareció no verlas y tiró un papel al suelo de alguna gorrinada que estaba comiendo. En ese momento, como por arte de magia apareció un lugareño (lo descubrí porque iba con kilt) de 1,90m y unos 120kg se aproximó corriendo al papel, lo recogió y le propinó una bonita bronca, de esas que uno se queda acojonado, al chaval en cuestión, devolviéndole amablemente su papelillo.

La madre que iba delante se quedó igualmente sorprendida ante la aparición y luego le dijo al chaval, que se había quedado quieto con cara de atontado (con más cara de atontado, mejor dicho) algo así como:

¿Eso es tuyo?

A eso le llamo yo cinismo.

En resumen, un precioso ejemplo de la cultura de la limpieza. Mientras aquí parece gustarnos la basura a montones parece que en Escocia hay unos monstruos vestidos con traje regional que se encargan de mantenerlo todo limpio. A ver si pensábais que lo hacían por gusto.

Los atascos

Traffic JamLos atascos podríamos decir que son un epic fail de las vías de comunicación terrestre, lo mismo que cuando se colapsa una web por un efecto Menéame (o Slashdot, que aun es peor). Pero este tipo de atascos, los que se producen en fechas señaladas porque aprovechamos los días de vacaciones para hacer un éxodo masivo, en realidad, no tienen nada de sorprendente.

Los atascos misteriosos son esos que se forman de la nada. Circulas por una carretera, todo parece normal y de repente, todos los vehículos empiezan a frenar y de repente uno se encuentra parado, rodeado de coches por delante y por detrás y avanzando levemente de vez en cuando. De repente, al cabo de unos minutos (u horas con un poco de mala suerte) todo parece despejarse, se reanuda la marcha y nos encontramos de nuevo circulando en los límites de la legalidad. Después llegas a casa, a ver si dicen algo del tema en las noticias, pero como si nada hubiera pasado.

Los otros atascos misteriosos son los que se forman de vez en cuando sin motivo aparenten en el mismo lugar en que todos los demás días, el tráfico es perfectamente normal y fluido. Una mañana, vas a trabajar y encuentras un atasco de tres pares de narices. ¿Cómo puede ser si todos los días vamos los mismos a la misma hora? Pues ahí está el misterio.

En fin, quizás todo se debe al batir de las alas de una mariposa en la India.

Pedir hora en la peluquería

Lefty ClockPedir hora en la peluquería es algo muy cotidiano: descolgamos el teléfono y llamamos para que nos den una hora a la que supuestamente nos atenderán y gustosamente nos prestarán sus delicados servicios.

Pero no hay que dejarse engañar: esta hora que nos dan es solamente una referencia, un hueco en la agenda. Por ejemplo, llamamos para pedir hora y alguien con las manos llenas de tinte abre un libro lleno de rayas, una para cada franja horaria y un montón de letras escritas amontonadas de supuestos clientes que no se sabe ni que es lo que quieren ni si van a tardar mucho o poco. Pero eso no es relevante: lo único que realmente importa son los huecos. Que hay un hueco a las 16:30, tuyo es. Igual el peluquero va a salir a esa hora a tomarse unas cañas, pero no pasa nada, el hueco es tuyo.

Luego vas a la hora, con absoluta puntualidad (bueno, esto ya cada uno) y está lleno de gente (mujeres en general). ¿Cómo puede haber gente? Será que han llegado antes de hora. Ja, ja. Posiblemente la mitad de la tiene hora después de tí y no tienen otra cosa que hacer (hasta que descubres que como han llegado antes, se te van a colar). La otra mitad, lleva allí ya un par de horas haciendose no se sabe qué, y aun van a pasar un rato más mientras te desesperas.

Al final tarde o temprano te atienden entre un tinte y una permanente en un hueco de 10 minutillos y arreglado. Sales de allí y sigue exactamente la misma gente que había cuando llegaste. Es todo un misterio para mí.

Los secadores de manos

My little rant about bathroom hand dryers¿Qué pensarías si en pro de la ecología te dijeran que tienes que ir andando a trabajar aunque trabajes a 20km de tu casa? Pues que lo verde está muy bien pero que todo tiene un límite.

Lo mismo me ocurre con los secadores de manos. Se dice que son más ecológicos que las toallas de papel ya que no destruyen árboles (aunque de algún modo tendrán que obtener energía para calentar una resistencia hasta el rojo vivo y mover un ventilador que hace un ruido comparable al de una turbina de un Boeing 747). Además no producen desperdicios y no se agotan. Y esto último supongo que es el argumento favorito de los comerciales para venderlas a cualquier hostelero que quiere ahorrar algo de faena.

Pero ese no es el problema que tengo con los secadores de manos. El problema principal es que dichos aparatos ¡no secan las manos! En invierno da cierto gustito poner las manos debajo del secador pero en realidad todo se esfuma cuando se apaga y comprobamos que en vez de tener agua fría en las manos, tenemos agua caliente, pero siguen mojadas.

Y eso cuando conseguimos poner en marcha la máquina porque están de moda las que tienen unos sensores que funcionan de un modo caprichoso y encienden el aparato cuando les parece que algo pasa por debajo de forma aleatoria. Pero el resultado es el mismo, después de bregar para conseguir cierta estabilidad en el chorro de aire, descubrimos que nuestras manos siguen mojadas.

Así que en definitiva, la ecología y lo verde están muy bien, pero si se sustituyen las toallitas de papel por algo más respetuoso con el medio ambiente, que haga bien su función, por favor.