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Un punto de vista parcial y sesgado del MundoReal™

Lo mejor de 2009

Para terminar el año, nada mejor que hacer un resumen de las mejores entradas publicadas. Las ha habido de todos los colores, dado que este blog no tiene una temática concreta y la verdad que ha habido algunas entradas faltas de inspiración y otras que personalmente me gustan más.

El post más leído ha sido el Análisis del GTA IV, el único que hay sobre videojuegos pero le había dedicado tantas horas al juego que pensé que merecía una entrada. La verdad que es una entrada bastante larga, más o menos como el juego.

Luego El Club del Spa ha tenido bastante éxito. Personalmente es uno de los que más me gustan y me gustaría poder mantener (o mejorar) el nivel pero no siempre se puede tener todo. Los Spas son algo que todo el mundo debería probar, aunque solo sea para quitarse el gusanillo.

Spain is different: Más guarra, un par de entradas para reflexionar sobre lo cerca y a la vez lo lejos que estamos de Europa. Eso me recuerda que ayer pisé una caca de perro. Dicen que da suerte, supongo que para encontrar algo positivo tras acordarme de toda la familia del perro y del dueño.

Las lavadoras veo que son objeto de culto para muchos lectores y la entrada tuvo cierta popularidad. En realidad podría escribir sobre cualquier electrodoméstico de la casa, son aparatos muy entrañables. Veremos más en 2010.

Y veo que os gusta encanta la tele, la verdad que a mi de vez en cuando también, aunque últimamente hay cosas que son simplemente demasiado malas (no digo que no haya buenas, pero hay algunas que no son de recibo). Las entradas sobre los anuncios en Momentos publicitarios y la sesión de Nostalgia TV con Las series viejunas de acción veo que gustaron.

Para terminar, una de mis entradas favoritas, sobretodo porque fue de las primeras y creo que quedó bastante bien describiendo una situación paranormal experimentada por muchos de nosotros: la odisea de Pedir hora en la peluquería (y luego conseguir un corte de pelo).

Y como dijo aquél, hasta aqui puedo leer. ¿Cuál ha sido vuestro post favorito? ¿Y cual el que menos os ha gustado? ¿Qué queréis para el nuevo año?

¡Feliz y bloguero 2010!

Felices fiestas

VINTAGE CHRISTMAS ORNAMENTSComo no, y para seguir con la temática reinante en estas fechas y no desentonar, me he imbuido del espíritu navideño y os voy a desear a todos felices fiestas, navidades, años nuevos y venideros, etcétera.

En realidad, creo que, a pesar de que parece ser muy cool decir que las navidades son unas fiestas que han perdido el norte y se han abocado al consumismo desenfrenado, diría que me gustan las navidades, tienen muchos encantos.

Para los que nos gusta el buen yantar son las fechas ideales. Comida nunca falta, no importa de donde seas, las recetas puede que cambien (en mi caso cocido y sopa cubierta) pero la copiosidad de los ágapes siempre es algo destacable, lo que me pertite comer 2 o 3 días más sobras del día grande. Y ya si eres de los que te gusta el dulce, siempre hay turrones, chocolate, polvorones, mantecados… se me hace la boca agua. Y además nadie te dice que dejes de comer porque vas a engordar. Está asumido.

Para las familias bien avenidas, son unas fechas en las que todos nos juntamos al calor de alguna calefacción, comen, beben, charlan y las sobremesas pueden ser prácticamente eternas. Por lo menos así es en mi caso y, aunque los tengo a todos muy vistos, siempre gusto de juntarme a la mesa con todos, por pocos que sean.

Y qué narices, también nos gusta salir de compras, mezclarnos con la gente y las luces que adornan las calles y patearnos las calles aunque al final no compremos nada interesante. Mucho mejor que estar encerrado en la oficina trabajando.

Y a vosotros ¿os gustan o no las navidades?

¡Felices fiestas!

Momentos publicitarios

Televisión escolarMenudo eufemismo este de los momentos publicitarios, aunque creo que está ya un poco gastado. Los que trabajan y viven de ello lo llaman publicidad, los demás, los afectados por este molesto fenómeno lo llamamos “los anuncios”. Y ciertamente, no son lo más popular de la pequeña pantalla.

Debió ser un 28 de diciembre cuando se hizo una Ley que si no recuerdo mal limitaba la publicidad en TV a 12 minutos por hora más unos minutos más para espacios promocionales, que no son más que más anuncios, pero presentados como un pequeño espacio conducido por algún actor secundario de la serie de moda de la cadena. Pero no deja de ser un anuncio, y encima encubierto, que es peor. Al final en cada pausa nos meten 20 minutos de chorradas que por lo general no interesan a nadie salvo a las cadenas televisivas.

La última moda son las pantallitas esas que ponen en alguna esquina de la pantalla para que no perdamos el hilo, como si nos hicieran un favor. ¿pero esto qué cachondeo es? ¿alguien cree que se puede ver lo más mínimo en ese ridículo recuadro? Desde luego que nos interesa lo que sale en la minipantallita pero queremos verlo y oírlo, no que nos dejen la miel en los labios. Ya se sabe que ojos que no ven…

Pero yo ya no veo publicidad. Me he cansado de perder el tiempo y sobretodo porque mi memoria de pez hace que durante los anuncios mi cerebro de capaz de perder el hilo de la trama, cuando no caigo en un profundo sueño y al despertar no sé si estoy en el capítulo de Lost o el de House o si el telefilm barato de sobremesa ha terminado y ha empezado ya el siguiente (en este caso tampoco me importa mucho). Así que ahora si tengo interés en ver algo, lo guardo en el disco duro (un aparato que recomiendo a todo el mundo) y ya lo veré cuando pueda (sólo hay que ir con cuidado con los spoilers). Y me salto los anuncios a 10x. Pura gozada.

Los parques infantiles

Parque infantilLeyendo artículos como este me pregunto como nuestra generación (y no digamos las anteriores) hemos sobrevivido a nuestra infancia, con lo peligrosos que eran los parques infantiles en aquellos maravillosos años, cuando los niños eran niños.

Recuerdo que en mi colegio había un patio gigantesco lleno de piedrecitas angulosas que se te clavavan en las rodillas y en las palmas de las manos cuando caías y dolía un poco pero nada que no se pasara con unas lagrimillas. Si uno se cae, se hace daño y así son las cosas: correr es divertido pero si te chocas pues duele bastante.

Teníamos también una bola gigante con unas barras donde te cogías mientras otros daban vueltas y vueltas a la bola y la fuerza centrífuga te hacía ponerte casi en horizontal y como te soltases te metías una leche de cuidado. Si no sabías torear mejor era no meterse. Quizás caías una vez pero a la próxima sabías donde estaba el límite. Seguramente este columpio ya no esté en el patio.

También había una montaña, aparentemente de tierra pero en realidad eran escombros de la construcción del edificio. De vez en cuando escarbando aparecía un trozo de cristal, un hierro punzante y oxidado o algo por el estilo. Finalmente la quitaron pero creo que nunca pasó nada grave en todo el tiempo que estuve.

Ahora los parquecitos infantiles ya no son lo que eran, como los niños. No hay ángulos, ni bordes, ni astillas, todo está planificado, dispuesto y arreglado para minimizar cualquier tipo de daño, no sea que les pase algo a los niños y los padres denuncien al ayuntamiento por daños. Y lo peor de todo es que el suelo es blando, no dejará de sorprenderme. Ya ni siquiera hay tierra fina o arena sino un material absurdo y blando no sea que se hagan pupa. Eso no puede ser sano.

Nota: no, no tengo hijos y quizás cuando los tenga cambie de opinión. Si es que te cambian la vida.

Las series viejunas de acción

NUP_101761_0016Últimamente estoy viendo algunas series de estas que están tan de moda, como Lost o Heroes y la verdad que algunas son muy buenas pero a veces echo de menos las series de toda la vida.

Ahora todos los capítulos se continúan, con una trama cuanto más compleja mejor. Tienes que estar continuamente pendiente de lo que ocurre y no te pierdas un detalle porque entonces ya es un completo galimatías. Y te pierdes, y crees que te encuentras, y te revuelves, te sientes estúpido y la historia no parece tener un final sino todo lo contrario.

Pero antes no era así. Las series viejunas de acción eran predecibles, simplonas y se repetían hasta la saciedad, pero cumplían su cometido: entretener. El Equipo A, El Coche Fantástico, MacGyver, incluso Walker siguen ese patrón: uno o varios personajes del lado del bien son seriamente amenazado por una serie de gentuza del lado del mal (mafiosos, matones, gamberros…), que incluso puede que estén a las órdenes de algún tipo de archienemigo de los protagonistas.

En ese momento, los del lado del bien se cruzan con nuestros héroes, casualmente o a través de algún contacto común y finalmente urden un plan ingenioso para capturarlos. Por lo general todo pasa por preparar una trampa con un poco de astucia y mucha maña para hacer saltar por los aires a los enemigos. Eso si, sin muertos. Simplemente los malignos cejan en su empeño y desparecen del mapa hasta el próximo capítulo.

Y así se sucedían los episodios sin una trama complicada que seguir. Sencillo y llano. Te podías perder todos los que quisieras que nunca te ibas a perder. Qué gozada.

El Club del Spa

Spa Resort Hawaiians スパリゾートハワイアンズEl otro día estuve en un spa. Había ido otras veces pero había sido en lugares más pintorescos tipo Caldea pero esta vez fue a uno de esos spas urbanos que están tan de moda en España, dan té gratis y son muy cool.

Como en un spa no hay mucho que hacer, estuve meditando sobre el asunto. Repentinamente me vino a la cabeza El Club de la Lucha. En aquel peliculón, del que no voy a desvelar el final porque no soy tan mala persona, digamos que se entretenían dándose mamporros y unas tollinas de cuidado. Pero al final todos eran amigos.

El spa es un poco lo mismo pero más light y políticamente correcto. Te metes en una bañera grande de agua caliente y tienes varias opciones. Por ejemplo los chorros a presión. Supuestamente de masajean la espalda y el cuello pero la verdad que después de 30 segundos ya no podía aguantar más, pensé que me iban a perforar la piel como las máquinas esas que usan para cortar chapa con agua a presión. También están las camas de hidromasaje, cuya sensación es parecida a ir con un 4×4 a toda velocidad por una pista bacheada. Lo he probado y no hay diferencia.

Luego están las saunas: Finlandesa y Hamman son las típicas. La primera es la que te metes en una habitación toda de madera a punto de arder y pasas calor durante unos minutos, solamente interrumpidos por un chapuzón en una piscina de agua fría. A mi esa parte me gusta mucho, quizás lo mejor del spa. La Hamman es parecida a la nórdica, pero solamente por el calor abrasador. La madera la cambian por mármol y ponen vapor de Vick’s VapoRub y a veces una manguera o una ducha de agua fría. Yo prefiero la piscina que la ducha.

Y finalmente había duchas de distintos tipos. La vaporizadora que llenaba el aire de pequeñas gotas de agua que impedían respirar y ver, lo que inutilizaba gran parte de mis sentidos. Otra ducha era la bitérmica, que igual tira agua fría como caliente, igual a la de mi casa. Finalmente otra aromática, que no sé muy bien como hacen para darle un olorcito a no se sabe muy bien qué.

Así que ¿qué de todo esto es relajante? Pues en mi opinión solamente el baño caliente. Todo lo demás solo sirve para dejarte el cuerpo torturado y cansado, como en El Club de la Lucha.

Las lavadoras

What's wrong with this washing machine ?Las lavadoras son algo que me fascina.

Por un lado el aparato en sí mismo. Es pesada, muy pesada, como si estuviera llena de plomo (en realidad en muchos casos es cemento), total para que no se mueva ni autolesione al centrifugar, por lo que concluyo que es un electrodoméstico con un trastorno de conducta. También tiene una ventana para ver su interior ¿pero porqué? Mi lavavajillas no tiene, mi nevera tampoco. Quizá es que necesita exhibir su interior. No es menos extraño el hecho de que da vueltas y vueltas sin parar, a veces despacio, casi perezosamente y otras a una velocidad endiablada como si se hubiese metido un buen viaje. Así que los trastornos de conducta y el exhibicionismo habría que añadir además adicción a los estupefacientes. No es el mejor ejemplo para los niños, así que mantenedlos alejados.

Por otro lado me cuesta imaginar la vida sin estos electrodomésticos. Se dice que la ropa se lavaba mojándola (el agua es un elemento común) y restregándola una y otra vez en una tabla hasta que las manchas se cansaban de estar ahí (esto más o menos se mantiene igual tambíen) o quien lavaba cejaba en su empeño y dejaba las cosas como estaban (ahora si esto ocurre, se vuelve a lavar).

Esto debía ser realmente tedioso y si ya me da pereza meter la ropa en el agujero y luego tenderla con el frío que hace fuera en invierno, no quiero ni imaginar si tuviera que pasar horas frotando y frotando para quitar cuatro manchitas. Y por si eso fuera poco, no siempre se hacía la tarea en casa sino en el fregadero (porque no había agua corriente). Bueno, para pasar un domingo por la tarde no está mal pero una tarde invernal después de trabajar lo último que podría apetecerme es ir a un fregadero a lavar la ropa a la intemperie y con agua fría como un témpano.

Así que aunque la lavadora sea algo diabólico, creo que perdono y absuelvo todos sus pecados.

Spain is different: Más guarra (Parte 2)

Historia lamentablemente basada en hechos reales

Siguiendo la primera parte de este monográfico sobre las lamentables malas costumbres higiénicas de los españoles, esta segunda parte se remonta a este mismo verano, cuando pude disfrutar de unos días en la verde Escocia.

Uno puede pensar que está verde porque llueve mucho, lo que supongo que ayuda, pero que los descampados no estén llenos de escombros e inmundicia quizás también ayuda. Y es que esta gente, aunque robusta, algo basta y poco romanizada es bastante limpia y no acostumbra a llenar sus calles de mierda por no buscar una papelera.

Estábamos en una preciosa ruta por los Highlands, habíamos atravesado Glen Coe y aún estaba medio embelesado por los preciosos paisajes que acababa de presenciar, paramos en una especie de área de servicio en Fort William.

En la entrada del self service había dos preciosas papeleras, una a cada lado, pero un chaval de unos 15 años pareció no verlas y tiró un papel al suelo de alguna gorrinada que estaba comiendo. En ese momento, como por arte de magia apareció un lugareño (lo descubrí porque iba con kilt) de 1,90m y unos 120kg se aproximó corriendo al papel, lo recogió y le propinó una bonita bronca, de esas que uno se queda acojonado, al chaval en cuestión, devolviéndole amablemente su papelillo.

La madre que iba delante se quedó igualmente sorprendida ante la aparición y luego le dijo al chaval, que se había quedado quieto con cara de atontado (con más cara de atontado, mejor dicho) algo así como:

¿Eso es tuyo?

A eso le llamo yo cinismo.

En resumen, un precioso ejemplo de la cultura de la limpieza. Mientras aquí parece gustarnos la basura a montones parece que en Escocia hay unos monstruos vestidos con traje regional que se encargan de mantenerlo todo limpio. A ver si pensábais que lo hacían por gusto.

Spain is different: Más guarra (Parte 1)

Jugando con la basura...

Historia lamentablemente basada en hechos reales.

Andaba yo paseando con mi chica una tarde por las calles de Valencia en una tarde de primavera u otoño, no recuerdo exactamente y nos cruzamos con una abuela con dos de sus nietos. Aparentemente no era nada especial, nos encontramos abuelas con nietos continuamente mientras sus padres están por ahí de parranda o a lo mejor trabajando, aunque casi es más posible que estén en las colas del INEM.

La abuela en cuestión, empezó a desembalar lo que parecía una merienda de tipo bocadillo, con un poco de suerte para los niños sería de Nocilla, que todos sabemos que los abuelos miman a los nietos y son los que los hacen engordar hasta sobrepasar el nivel de obesidad permisible, por culpa, claro, de los padres que les dejan pasar demasiado tiempo con ellos.

Tras quitar todo el envoltorio de papel de aluminio, la mujer ni corta ni perezosa, ante la mirada atónita de los chavales dejó caer el desecho metálico delante de nuestras narices. Los menores parecían confusos, dado que su entrañable abuela había hecho todo lo contrario a lo que los esforzados maestros les enseñan como pueden en la escuela.

A todo esto, mi chica espetó:

- Oiga, ¿sabe que existen las papeleras?

A lo que la vieja respondió:

- Para eso están los barrenderos.

Para mis adentros pensé, hay que decirlo más.

Paella is overrated

PaellaUn título rompedor, sin duda, pero que refleja lo que yo considero una gran verdad: la paella está sobrevalorada y no deja que otros exquisitos platos de arroz le hagan sombra, injustamente.

Todo esto vino porque siempre hay algún twitter que el domingo cuelga una foto del paellazo que se ha metido entre pecho y espalda sin ni siquiera plantearse si realmente la paella es el mejor plato de arroz o si realmente estaba tan buena (dejando de lado las connotaciones sociales de comer paella el domingo).

La paella es un gran plato, pero es un plato delicado y a menudo maltratado. Desde sofreír la carne y la verdura hasta añadir el agua y esperar a que se cueza el arroz, con más o menos destreza para evitar desastres, la cantidad de pasos a realizar es grande y las posibilidades de pifiarla lo son igualmente. Es por eso, que raro es encontrar una paella en condiciones, o igual mi paladar es muy selecto.

Pero existen excelentes alternativas a la paella que no tienen nada que envidiar. Por nombrar algunos de los que se cuecen por Valencia y alrededores:

  • Arroz a banda – Mi favorito. Con un buen caldo de pescado el éxito está asegurado y es un plato exquisito. Por favor, abstenerse de ponerle all-i-oli, está muy bueno sin.
  • Arroz negro – Otro de mis preferidos. En realidad se parece un poco al anterior pero la tinta de calamar le da un toque especial. Una gran alternativa.
  • Arroz al horno – Un clásico. Arroz en cazuela de barro con sus costillas, su cabeza de ajos, sus garbancitos. Una delicia para el que le guste. Aunque tampoco es fácil de encontrar uno bueno.
  • Arroz con cangrejo o bogavante (o similar) – Un arroz meloso de rechupete. El inquilino le da un sabor buenísimo y si está al punto tiene una textura extraordinaria.
  • Arroz caldoso – Solo, con un buen caldo de carne es un manjar sencillo que sabe a gloria en un frío día de invierno.
  • Arroz con verduras varias – Típicamente en Valencia con alubias y nabo pero se puede hacer con otros tubérculos al gusto. Acompañado por morcilla, tocino o alguna otra parte grasa del cerdo. Un plato con punch.

Y no me vienen más a la cabeza, pero si algún día venís por Valencia, no dejéis de probar cualquiera de estos platos de arroz (aunque algunos son más de hacer en casa que de comer en restaurante) o sino, la gran alternativa: la fideuà, que viene a ser como un arroza a banda pero con fideos.