Sep 15, 2009 0
Los secadores de manos
¿Qué pensarías si en pro de la ecología te dijeran que tienes que ir andando a trabajar aunque trabajes a 20km de tu casa? Pues que lo verde está muy bien pero que todo tiene un límite.
Lo mismo me ocurre con los secadores de manos. Se dice que son más ecológicos que las toallas de papel ya que no destruyen árboles (aunque de algún modo tendrán que obtener energía para calentar una resistencia hasta el rojo vivo y mover un ventilador que hace un ruido comparable al de una turbina de un Boeing 747). Además no producen desperdicios y no se agotan. Y esto último supongo que es el argumento favorito de los comerciales para venderlas a cualquier hostelero que quiere ahorrar algo de faena.
Pero ese no es el problema que tengo con los secadores de manos. El problema principal es que dichos aparatos ¡no secan las manos! En invierno da cierto gustito poner las manos debajo del secador pero en realidad todo se esfuma cuando se apaga y comprobamos que en vez de tener agua fría en las manos, tenemos agua caliente, pero siguen mojadas.
Y eso cuando conseguimos poner en marcha la máquina porque están de moda las que tienen unos sensores que funcionan de un modo caprichoso y encienden el aparato cuando les parece que algo pasa por debajo de forma aleatoria. Pero el resultado es el mismo, después de bregar para conseguir cierta estabilidad en el chorro de aire, descubrimos que nuestras manos siguen mojadas.
Así que en definitiva, la ecología y lo verde están muy bien, pero si se sustituyen las toallitas de papel por algo más respetuoso con el medio ambiente, que haga bien su función, por favor.