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Un punto de vista parcial y sesgado del MundoReal™

Los atascos

Traffic JamLos atascos podríamos decir que son un epic fail de las vías de comunicación terrestre, lo mismo que cuando se colapsa una web por un efecto Menéame (o Slashdot, que aun es peor). Pero este tipo de atascos, los que se producen en fechas señaladas porque aprovechamos los días de vacaciones para hacer un éxodo masivo, en realidad, no tienen nada de sorprendente.

Los atascos misteriosos son esos que se forman de la nada. Circulas por una carretera, todo parece normal y de repente, todos los vehículos empiezan a frenar y de repente uno se encuentra parado, rodeado de coches por delante y por detrás y avanzando levemente de vez en cuando. De repente, al cabo de unos minutos (u horas con un poco de mala suerte) todo parece despejarse, se reanuda la marcha y nos encontramos de nuevo circulando en los límites de la legalidad. Después llegas a casa, a ver si dicen algo del tema en las noticias, pero como si nada hubiera pasado.

Los otros atascos misteriosos son los que se forman de vez en cuando sin motivo aparenten en el mismo lugar en que todos los demás días, el tráfico es perfectamente normal y fluido. Una mañana, vas a trabajar y encuentras un atasco de tres pares de narices. ¿Cómo puede ser si todos los días vamos los mismos a la misma hora? Pues ahí está el misterio.

En fin, quizás todo se debe al batir de las alas de una mariposa en la India.

El abrefácil

Ya escribí en su momento sobre los blisters, pero otro de los inventos demoníacos del empaquetado del siglo XXI son los abrefáciles, especialmente los de los bricks de leche.

Hace unos cuantos años, casi desde que se inventó el Tetra Brik, el abrefácil siempre había sido algo de baja tecnología, levantabas la solapa, doblabas un poco a un lado y a otro y estirabas. Con un poco de suerte y algo de pericia ahorrabas tener que ir al cajón a por unas tijeras. Pero en realidad no era nada molesto, muchos directamente recurrían a las tijeras directamente y menos líos.

Pero hubo algún listo que consideró que el abrefácil de siempre no era lo suficiente high-tech para el siglo XXI, de modo que consiguió convencer a la gente de que sería mucho mejor poder cerrar los bricks con un tapón… y empezó el fin. Vale, cerrar el cartón con un taponcillo no está nada mal, pero se podrían haber currado más las anillas de plástico para abrir el envase.

Yo ya no me ando con rodeos, directamente cojo un cuchillo con punta y corto alrededor de la anilla porque cada vez que estiro de la maldita cosa de plástico se rompe y además de que me hago daño, como se haya abierto a medias salpica por todas partes… menudo invento. ¿Es que no prueban las cosas? ¿No se han dado cuenta que la anilla esa no funciona y es un gran fail?

Y eso por no hablar de otros abrefáciles que directamente no son tales. Yo creo que en algunos envases le dicen al diseñador gráfico: “Oye, acuérdate de poner un abrefácil por algún sitio, ¿vale?” y él responde “Vale, lo pongo aquí en una esquina para que no moleste”. Y claro, luego eso a saber dónde va a parar y coges el paquete de patatas fritas y miras el abrefácil y quedas pensativo pensando “O soy tonto o por aquí no hay forma de abrirlo por aquí”. Lo abres como toda la vida tirando hasta que cede.

Suelo comprar unos paquetes de café que tienes incluso una explicación en 3 pasos de cómo abrir los malditos ladrillos de café, que si levantando unas solapas, tirando de un lado en dirección opuesta al otro. Yo nunca lo he conseguido, debe ser algún tipo de mecanismo secreto o incluso mágico. Seguro que alguno ha llamado al servicio de atención al cliente y se han descojonado un rato al decirles “He seguido las instrucciones y no puedo abrir el paquete” y le responden “No son instrucciones en realidad, son señales para los extraterrestres, ábralo con unas tijeras. Ya se sabe, por lo de la globalización”. Yo siempre acabo cortando con unas tijeras. Tijeras y cuchillos. Creo que pueden abrirlo todo menos las botellas de vino.

La próxima vez que veáis un abrefácil, pensad antes que quizás está ahí por casualidad o por algún otro oscuro motivo y no tiene porqué ser el modo más sencillo de abrir el envase. A veces coincide, pero no es premeditado.

Los blisters

Stupid packagingLos blisters son esos inventos del demonio que envuelven los productos modernos y que no hay forma de abrirlos si no es con un buen par de tijeras. Pero ahí no acaba la cosa, cortando el susodicho, es fácil dar un tajo a las instrucciones que vienen embutidas en el envase, que una vez abierto parece imposible que estuviera todo allí dentro.

Y es que más que abrirse, los blisters son destripados. A veces haces un cortecito y parece que con eso se va a abrir, empiezas a estirar de los dos lados y eso no se separa, hay que seguir con la operación. Peor es el caso en que sí se separan cuando la fuerza aplicada es completamente descontrolada y el contenido del blister se esparce por el mundo. Con suerte todo queda en un susto, pero los embutidores de blisters no tienen piedad, igual de ponen unas pelotas de pimpón que bombillas o aparatos electrónicos: no hay fronteras para los blisters.

Al final, los tijeretazos dejan el blister en un estado irreconocible, un puzle de cachos de plastico duro y cortante que ocupan todo el espacio de la basura de los envases ¿cuál es la gracia de todo esto?

Pues la gracia es que una vez abierto el blister, a ver quien se atreve a ir a devolver el producto. Qué pereza recomponer de nuevo el desastre creado y además ¿qué dirán en la tienda? ¿cómo van a dejarme devolver ese montón de basura? Y no es para menos, porque los productos que salen del blister ya no pueden volver a entrar así que en la tienda pondrán todo tipo de pegas para que lo devuelvas, ya que ellos tampoco pueden empaquetarlos como vienen de fábrica porque solo en China saben hacer blisters como esos, los demás son burdas copias. ¡Incluso hay quien usa cajas de cartón! Menudo desperdicio de papel, mucho mejor el plástico, y cuanto más duro mejor.

Así que ya lo sabéis, lo que sale de un blister, nunca más vuelve a entrar en él. Estáis advertidos.